No más cortes de luz en los barrios obreros. Barrios olvidados

El pasado viernes 22 de Marzo tuvo lugar una manifestación contra los cortes de luz que sufre las familias en la zona norte de Granada. A continuación os dejamos el vídeo de la movilización y una reflexión de los compañeros del portal rebeldemule sobre la manifestación contra los cortes de luz en los barrios obreros de la zona norte de la ciudad de Granada.

Mucho se ha hablado de que el sabotaje en Venezuela a una central eléctrica ha dejado sin suministro a la población. Poco de que lo mismo viene sucediendo en las barriadas de Zona Norte de Granada, ciudad de la turbocapitalista España.

Lo que empezó siendo una medida excepcional de la trasnacional Endesa hace unos años, aplicada de manera irregular, se ha intensificado. Este invierno ha sido frecuente no disponer de más de dos horas diarias de luz. En los colegios, niños y docentes no han conocido los beneficios de la calefacción en un territorio especialmente frío. Los frigoríficos han pasado a hacer las veces de estante de cocina. El impacto en las personas mayores y dependientes está siendo demoledor. Los centros de salud viven en alerta sanitaria permanente. Como en «Captain Fantastic», la vida ha retrocedido al Neolítico, aunque no por propia voluntad.

Endesa, que espera incrementar en 6.300 millones de euros sus beneficios hasta 2021, suministra estos generosos cortes como contramedida a la proliferación de empalmes ilegales a la red eléctrica, triquiñuela de las mafias que de este modo abastacen a los huertos urbanos clandestinos en los que cultivan marihuana. Efectivamente, es esta una alternativa económica realista para 26.000 proletarios desarmados por una tasa de desempleo del 67%, de la cuál el 80% es de larga duración, un analfabetismo del 10 % y el golpe de que un 50% de sus hijos dejen los estudios tras la secundaria, según informa el compañero Mario Picazo, párroco de nuestra Señora de la Paz. Pero eso no se combate programando el desabastecimiento, sino con organizaciones independientes de clase, planes de empleo y bienestar social. Zona Norte es el laboratorio a escala de lo que el anarcocapitalismo aspira universalizar: un territorio devastado, desesperanzado, donde el imperio de la ley dependa del capricho empresarial, nuevo monarca absolutista, y no conozca rival.

 

Cuando vuelva la luz a Venezuela, por Isaac Rosa

CUANDO VUELVA LA LUZ A VENEZUELA

Cuando vuelva la luz a Venezuela veremos y quizás sabremos si el apagón de estos días es la última muestra de ineficacia y abandono en un país devastado económica y socialmente, o si ha sido un sabotaje a gran escala (hipótesis nada magufa: hace años que las potencias militares son capaces de colapsar las infraestructuras básicas de un país sin lanzar un solo misil).

Cuba atribuye el apagón en Venezuela a un "sabotaje" y "acto terrorista" de EE.UU.

Cuando vuelva la luz a Venezuela veremos y quizás sabremos todo lo sucedido en estos últimos meses, y que ahora no vemos. A veces se te acostumbran las pupilas a la oscuridad y acabas viendo algo, como el camión ese que ardió con ayuda humanitaria en la frontera colombiana. Los grandes medios han necesitado dos semanas para ver lo que algunos ya vieron (y denunciaron) el mismo día: que el fuego no vino del lado venezolano, sino de quienes acompañaban tan humanitarios camiones con cócteles molotov. La acusación a las autoridades venezolanas ocupó portadas y telediarios de medio planeta, pero el desmentido queda para páginas interiores, típico efecto secundario de la falta de visión en un apagón.

Cuando vuelva la luz a Venezuela veremos todo aquello que ahora no vemos, como ya pasó en otros países invadidos, atacados o desestabilizados. Volvió la luz y no aparecieron las armas de destrucción masiva, ni las catástrofes humanitarias, ni los crímenes contra la humanidad ni los terroristas, y a cambio la luz mostró países devastados, daños «colaterales», sociedades condenadas a retroceder décadas, gobiernos títeres y recursos saqueados.

Toda guerra, injerencia, golpe de Estado o revolución de colores va precedida de un apagón. O de varios apagones: el informativo es el primero, aunque de una vez para otra se nos olvida la vieja máxima de que «la verdad es la primera víctima de la guerra», que no es una frase de taza de desayuno sino una obviedad confirmada en cada conflicto. El apagón informativo no implica oscuridad sino todo lo contrario: mucha luz, tanta que deslumbra, ciega, quema. En el caso de Venezuela, dos décadas bajo una potente linterna y una lente de aumento, a menudo deformante.

Junto al apagón informativo, toda injerencia «humanitaria» va acompañada de un apagón legal: saltan los fusibles de la legalidad internacional, mandan los hechos consumados, que sientan precedentes y facilitan futuros quebrantos de la misma legalidad. En el caso venezolano, la descarada injerencia, evidente en el inédito episodio de los camiones (con dos países, Colombia y Brasil, facilitando una violación de fronteras), abre nuevos caminos para futuras injerencias.

No solo se apagan la información y la legalidad: también, por desgracia, nuestro juicio crítico sufre un apagón. No vemos, y a menudo no queremos ver. Un apagón que tiene mucho de amnesia: impresiona cómo en cada nuevo conflicto se nos olvida lo sucedido en anteriores conflictos, la intoxicación informativa que nos tragamos, la decepción al descubrir la verdad cuando ya era tarde. Otra vez nos desentendemos, nos conformamos con el tuit simplificador y las profecías autocumplidas, aceptamos reglas de juego con trampa y debates dirigidos.

Yo reconozco que no sé apenas qué pasa en Venezuela. Pero sí sé lo que pasó en Irak, Afganistán, Yugoslavia, Siria, Libia y tantos otros países. No soy indiferente al sufrimiento cierto del pueblo venezolano ni a su deterioro democrático, como no lo era con todos aquellos pueblos que no mejoraron sus vidas ni ganaron democracia tras ser invadidos, bombardeados o desintegrados, perdiendo a cambio la soberanía. ¿Nos volverá a pasar ahora? ¿Nos sorprenderemos e indignaremos una vez más cuando vuelva la luz? ¿No aprendemos?

Noticia publicada en eldiario.es

Venezuela se respeta

POR LA PAZ, LA INDEPENDENCIA Y LA SOBERANÍA NACIONAL

¡NO A INTERVENCIÓN!

¡VENEZUELA SE RESPETA!

 

Frente a la autoproclamación de Juan Guaidó, Nicolás Maduro fue elegido por sufragio universal. El 20 de mayo de 2018 la coalición electroal encabezada por Nicolás Maduro gana las elecciones con más de 6 millones de votos.

Resulatado de las elecciones de Mayo de 2018

Observadores internacionales

Frente a estos resultados no hay ninguna impugnanción de los mismos, ninguna denuncia de fraude frente a ninguna institución electoral, judicial o política.

150 observadores internacionales, 14 comisiones electorales de 8 paises, 18 periodistas extranjeros, el Consejo Latinoamericano de Expertos Electorales, delegagos de la Comisión Electoral Rusa, Common Frontiers e incluso ex-jefes de gobierno como Rafael Correa o José Luis Rodríguez Zapatero, avalan la limpieza del proceso en el que concurrieron otros candidatos.

Nicolás Maduro obtuvo el 31,7{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} de los votos. Este porcentaje contrasta con el de otros mandatarios como Theresa May (29,1{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351}), Donald Trump (27,3{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351}), Mauricio Macri (26,8{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351}), Pedro Sánchez (15,02{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351}) y Enmanuel Macron (11,69{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351}).

Frente a este panorama, se ha desarrollado una campaña de boicot para no reconocer la legitimidad de Nicolás Maduro y su gobierno.

Pero ni la ONU, ni la Unión Europea, ni la Organización de Estados Americanos, como instituciones internacionales han reconocido al autoproclamado Guaidó.

Campaña ideológica

Campaña mediática contra Venezuela

Los grandes medios de comunicación intentan crear un estado de opinión favorable a un golpe de estado, a través de la publicación de noticias falsas y desenfocadas sobre Venezuela.

Esta campaña de desprestigio del gobierno venezolano está liderada por EE.UU. A la que también se suman países como Colombia, Chile, México, Alemania y España, entre otros muchos.

Las agencias internacionales Reuters, Associated Press y Agence France-Presee se han convertido en las principales agencias productoras de noticias falsas sobre Venezuela.

Sabemos más de Venezuela que de las condiciones de vida de nuestros vecinos. Los grandes medios de comunicación internacionales, que ni son imparciales ni neutrales. Están en el bando golpista.

Sólo el periódico El País mencionó negativamente a Venezuela en 249 de las 365 ediciones del 2017.

El lema “no hay libertad de expresión” es una constante. Vale recordar que el 80{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} de medios de comunicación de Venezuela son privados, la mayoría pertenecen o están vinculados a la oposición de derecha y emiten su propaganda con absoluta libertad. Las agencias internacionales operan en Venezuela sin ningun impedimento ni limitación.

Esta campaña ideolgógica favorable a un GOLPE DE ESTADO y una INTERVENCIÓN MILITAR, se ha ido fraguando junto a un acoso económico interno sufrido dentro del país, protagonizado por estos actores que aspiran a controlar los grandes recursos naturales de Venezuela, sin importarles el sufrimiento que pueda ocasionar conseguir tales fines.

¡No es la democracia, es el petróleo!

Venezuela es la nación con las mayores reservas de petróleo del mundo. Cuenta con del 18{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} del total de reservas de petróleo globales probadas. Venezuela es la octava potencia mundial en reservas de gas natural.

 

Es el segundo país con mayor reserva de oro.

Es el quinto país en reservas de hierro.

Cuenta con con importantes reservas de agua dulce, oro, diamantes y coltán.

Los asuntos internos de Venezuela tienen interés porque son gigantescos los intereses económicos internacionales y geoestratégicos que están en juego. No más guerras de saqueo. No más sangre por petróleo.

Crisis humanitaria o guerra económico

Los EEUU roban 6.200 millones de euros que pertenecen a empresas públicas Venezolanas. CITGO es una empresa pública petrolífera Venezolana con infraestructura en Estados Unidos que ha sido robada con publicidad e impunidad a la vista de todo el mundo.

Bancos internacionales de pagos retienen ilegalmente 2.217 millones de euros que pertenecen a la República Bolivariana de Venezuela. El Banco de Inglaterra y el Gobierno del Reino Unido ha secuestrado 1.064 millones de dolares en oro que pertenecen al Banco Central de Venezuela.

El sabotaje financiero internacional que ha impedido la entrada de 15.075 millones de euros en divisas…

El bloqueo (de bancos internacionales como Commerzbank, Citibank, Banco Novo Portugal, UBS, Deutsche Bank… por presiones del departamento del Tesoro de los EEUU), el estrangulamiento financiero (de intermediadores internacionales como Euroclear o PNC Bank) y la especulación financiera (de agencias de calificación de riesgo) el perjuicio económico causado al pueblo de Venezuela desde 2013 se calcula en pérdidas por valor de 310.000 millones de euros en producción de bienes y servicios.

El Comité Internacional de la Cruz Roja la ha desautorizado la supuesta ayuda humanitaria, saboteada por los propios golpistas.

La patronal imponte desasbastecimiento y acciones de guerra no convencional como el corte de luz nacional provocado hambre, privaciones, terror y chantaje al pueblo de Venezuela.

Por todo ello, sal a la calle

Concentración Jueves 21 de Marzo a las 19:30 en la Plaza del Carmen

Lola: «No te arrodilles nunca para fregar»

SOBRE EL 8 DE MARZO

¿Qué es el feminismo? Esta pregunta, aparentemente sencilla, es la cuestión más compleja que tenemos que resolver en este momento.

El término <<feminismo>> ha ocupado un mayor espacio en nuestro entorno en los últimos tiempos. Es relativamente fácil oírlo en los medios, en las tertulias televisivas, en las sobremesas con familiares, etc. Si bien es cierto que hay reticencias, en especial, por parte de los sectores políticos más conservadores, a la hora de reivindicarse como feministas, lo cierto es que hay un consenso social según el cual la lucha por los derechos de las mujeres es un espacio que hay que ocupar políticamente. Al fin y al cabo, esto da votos.

No podemos negar que esta es una de las victorias del movimiento feminista. La presencia de este movimiento a través de diversas campañas como el “me too”, “yo sí te creo”, “cuéntalo”, etc. han provocado la conmoción y movilización sociales. Han provocado la visibilización de muchos problemas colectivos que se vivían de forma individual. El éxito, en términos participativos, de la huelga del 8 de marzo del año pasado, ha desencadenado en que, en mayor o menor medida, todos los agentes políticos y, en especial, los partidos hagan bandera de ser “feministas” o de luchar “por la igualdad”. Cada uno a su manera, eso sí. Y precisamente, ese es el problema y la debilidad del actual movimiento feminista. En esta semana me han sorprendido dos titulares: el primero de ellos, anunciaba que la reina Letizia secundaría la huelga del 8M; el segundo, anunciaba el decálogo feminista liberal de Inés Arrimadas. En mi opinión, aquí radica el mayor problema y la mayor debilidad del actual movimiento feminista.

El feminismo, como teoría política, social o económica, no ha sido capaz de generar un núcleo duro de ideas o caracteres que lo definan y que deban ser asumidos por quienes se reivindiquen como tales. Esa es la razón por la cual hoy en día una actuación y la contraria pueden ser calificadas como feministas. Por ejemplo: no sabemos si el hecho de que una mujer venda a un hijo suyo es maternidad subrogada y empoderamiento o si es mercantilización de la vida y favorecimiento de privilegios capitalistas y patriarcales.
En términos económicos esto se entiende muy bien. Sería algo así como si, dentro del marxismo, ante una misma situación, por ejemplo, que un obrero trabaje 14 horas diarias, un sector considerase que es libertad individual y otro sector considerase que es explotación laboral, reivindicándose, ambos, como marxistas.

En mi opinión, este es el problema fundamental del feminismo en la actualidad y corresponde al movimiento feminista solventarlo y responder a las preguntas concretas: “¿puede hacer huelga la reina?” “¿el feminismo liberal es regularizar la prostitución como actividad laboral?” Esto no supone desatender o rechazar la diversidad del feminismo, supone darle forma para crear un núcleo estructural de ideas para avanzar en eliminar las desigualdades a las que se enfrentan diariamente las mujeres.
Por eso, para responder a la pregunta de qué es el feminismo, con ocasión de reivindicar esta idea el próximo 8 de marzo, os traigo la siguiente anécdota.

Lola

La protagonista de nuestra historia es una mujer, de familia obrera, se llama Lola y, desde los siete años, la pusieron a “servir”, es decir, comenzó a trabajar como empleada de hogar. Trabajaba en casa de una familia adinerada, en el centro de Córdoba. Lola ya ha crecido, ya ha tenido hijos y también nietos y nietas. Un día, mientras Lola limpiaba una casa con una de sus nietas, la niña se agachó y, de rodillas en el suelo, comenzó a fregar una bañera. Entonces, Lola le reprochó:

niña, levántate del suelo. No te arrodilles nunca para fregar, si quieren a alguien que se agache, que lo hagan ellas.

La niña no terminó de entender el enfado de su abuela Lola, pero se incorporó y continuó limpiando. Con el tiempo supo que Lola había vivido su infancia, desde los siete años, y toda su adolescencia fregando de rodillas. “Sus señoras” (así es como llamaba Lola a sus jefas), la obligaban a fregar arrodillada. Podían haberle comprado una fregona, tenían dinero suficiente para hacerlo, pero ver a Lola, hija de obreros, con tan solo siete años, fregando de rodillas, formaba parte del ritual clasista y de explotación utilizado por “las señoras” para someter a las hijas del proletariado.

Esta historia real refleja perfectamente lo que es el feminismo. Como teoría política el feminismo parte de la premisa de la desigualdad de la mujer, pero esta desigualdad, no puede desvincularse ni explicarse al margen sistema económico y, si no situamos el eje de clase dentro del feminismo, nunca conseguiremos erradicar la desigualdad estructural de la mujer. Esto no significa que el eje de clase por sí solo explique la desigualdad de las mujeres, pero sin este eje dentro del debate feminista, nunca llegaremos a la raíz o causa última de la discriminación de estas. Por lo tanto, el feminismo, en tanto que teoría emancipadora, nunca podrá ser libertador si no es anticapitalista, ya que el capitalismo es la fuente de todas las desigualdades. El capitalismo cosifica y somete a las mujeres, las controla más allá del propio plusvalor que obtiene de ellas como trabajadoras, ya que, el control del capital sobre la mujer se extiende también a sus propios cuerpos. Partiendo de esta premisa, no podemos admitir que exista el famoso “feminismo liberal” del que algunos se hacen eco en los últimos días. El feminismo, cuyo fin último es erradicar las desigualdades de género, nunca podrá lograr este objetivo sin ser anticapitalista. Hablar de feminismo liberal en los términos hoy expuestos es una contradicción en sí misma. Las mujeres nunca serán hermanas entre sí por el simple hecho de ser mujeres y las nietas de las obreras no vinimos aquí para ser feministas liberales.

Por lo tanto, este 8 de marzo salimos a reivindicarnos como mujeres trabajadoras

 

Contra el Golpe de Estado en Venezuela: Comunicado

Ante los graves acontecimientos que hoy se desarrollan en Venezuela las distintas organizaciones políticas, sindicales y cívicas de la ciudad de Granada abajo firmantes hacen un llamamiento al pueblo Andaluz para denunciar y condenar el golpe de estado internacional y las injerencias extranjeras en Venezuela con que el imperialismo y las élites económicas y políticas que lo dirigen intentan socavar la soberanía nacional de la República Bolivariana de Venezuela, derrocar a su gobierno legítimo e imponer una confrontación civil de carácter internacional.

La situación no es nueva. En el año 2002 intentaron dar otro golpe de estado llegando al extremo de secuestrar al presidente Hugo Chávez y situar en el palacio presidencial al presidente de los empresarios venezolanos Pedro Carmona Estanga. Toda una declaración de intenciones ante la cual sobran los discursos y las soflamas de los medios de comunicación acerca de la “libertad” y la “democracia”. Los mismos que entonces apoyaron y organizaron aquel golpe de estado están detrás de esta maniobra política y mediática con que la oligarquía venezolana, por medio de la extrema derecha, pretende usurpar ilegal, ilegítima y antidemocráticamente el gobierno bolivariano para ponerlo al servicio de las potencias imperialistas extranjeras.

La campaña internacional por el “reconocimiento” del autoproclamado Juan Guaidó como “nuevo presidente” deja en evidencia como cada vez más los mecanismos democráticos más elementales son considerados un accesorio superfluo o innecesario para el mundo de los negocios. Los reglamentos mínimos de la legalidad internacional, así como los resortes democráticos de participación suponen un obstáculo para un sistema económico en descomposición que tiene por objetivo fundamental obtener beneficios. Da igual el precio a pagar por ello. Si para que renten los negocios hay que empobrecer a los pueblos, socavar su soberanía, robar sus recursos materiales o atacar a sus poblaciones, se los empobrece, somete, roba y ataca. En Venezuela no hay un problema de déficit democrático como intentan vendernos a través de sus medios de comunicación para que cerremos los ojos y apoyemos este acto ilegal, ilegítimo y antidemocrático. En Venezuela hay petroleo, mucho petroleo. Pero además hay otros inmensos y valiosísimos recursos naturales. Las multinacionales y especialmente el imperialismo norteamericano se creen con el derecho a disponer de ellos como si fuesen suyas. En ese sentido, denunciamos al Gobierno de Pedro Sánchez y su chantaje que sólo tiene como objetivo acabar reconociendo a Juan Guaidó como presidente de Venezuela entrometiéndose en los asuntos internos de dicho país alineándose de ese modo a la derecha y extrema derecha del estado español.

Los que explotan al pueblo trabajador, los que nos roban día a día, los que desahucian a las familias trabajadoras, los que pretenden deportar a los trabajadores y trabajadoras inmigrantes, quienes atacan los servicios sociales básicos y derechos elementales como pensiones, sanidad y educación públicas, quienes ya no toleran la libertad de expresión, quienes intervienen militarmente en otros países con el único fin de obtener lucro, quienes nos imponen explotación, paro y precariedad, quienes nos empujan a vivir miserablemente y sin expectativas de futuro, quienes nos empujan a emigrar, quienes ponen en peligro el medio ambiente y organizan guerras imperialistas por todo el globo… son quienes alientan, apoyan y organizan este golpe de estado orquestado internacionalmente en beneficio de los intereses de las grandes multinacionales y los grandes monopolios de la extracción de recursos naturales. En esa tarea están y pretenden convencer al pueblo trabajador a través de la manipulación más descarada por sus medios de censura y desinformación. Tienen la osadía de pretender revestir de “acto democrático” un golpe de estado que la oligarquía venezolana quiere imponer a través de la extrema derecha que una y otra vez ha quedado absolutamente desacreditada ante el pueblo venezolano, que una y otra vez no ha podido ganar en las urnas al Gobierno Bolivariano.

Las organizaciones firmantes denunciamos el golpe de estado de la extrema derecha en Venezuela con la colaboración del imperialismo y llamamos al pueblo andaluz a rebelarse ante esta situación diciendo ¡Basta a las injerencias imperialistas! ¡Ningún reconocimiento al autoproclamado Juan Guaidó como presidente por parte del gobierno del Estado español!

Nadie salvo el pueblo trabajador de Venezuela tiene el derecho a elegir o deponer a sus gobernantes. Son los trabajadores y trabajadoras de Venezuela quienes tienen que determinar su futuro y no Donald Trump, Bolsonaro…, la OEA o la Unión Europea.

La solidaridad internacionalista es el arma de los pueblos. ¡Por la paz, la democracia, la soberanía de los pueblos!

 

Colectivo de la Ribera

Izquierda Anticapitalista Revolucionaria

Izquierda Unida

Marchas de la dignidad

Nación Andaluza

Lucha de Clases

SAT

PCE

PCPA-PCPE

Plataforma Cívica por la República

Plataforma Simón Bolivar de Granada

UJCE

 

Contra el Golpe de Estado en Venezuela

Como contrapeso, ante los que repiten, para apoyar el golpismo en Venezuela, que Maduro es un usurpador, dejamos una serie de enlaces para deshacer las mentiras que los medios de comunicación repiten de manera casi unánime para legitimar, una vez más, el imperialismo y el fascismo.

En primer lugar un artículo que con diez verdades trata de deshacer la mentira del carácter ilegítimo de la presidencia de Maduro.

En segundo lugar, un enlace a una entrevista realizada al expredidente Zapatero, realizada por un medio argentino (aquí los medios han preferido darle voz a Felipe Gonzalez), donde reconoce las verdaderas razones de los sucesos en Venezuela.

¿Ilegítimo por qué?

 

Zapatero: la obsesión que hay con Venezuela se debe a intereses gigantescos económicos y políticos»

 

Las cifras cantan cuando dicen que Venezuela es una dictadura:

Nicolás Maduro de Venezuela con el 31,7{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} de participación obtuvo el 67,8{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} de síes.

Donald Trump de los EEUU con el 27,3{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} de participantes obtuvo el 46{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} de síes.

Mauricio Macri de Argentina con el 26,8{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} obtuvo el 51,2{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351}.

Sebastián Piñera de Chile con el 26,5{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} obtuvo el 54,6{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351}.

J. P. Santos de Colombia con el 23,7{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} obtuvo el 53,1{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351}.

Y Juan Guaido de Venezuela con el 0,00{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351} obtuvo el 0,00{adc1a718f5b3fba683992c834cc0c3d465e84b8e6776cb24795aa5a307525351}.

Isaac Rosa, Feliz final. Triste historicismo

En un viejo relato de Quim Monzó el príncipe azul encuentra en mitad del bosque a la princesa anestesiada. La besa. La despierta. Recorre su cuerpo y hace el amor con ella. Justo al terminar, al menos así recuerdo yo el cuento, vislumbra un poco más allá otra princesa dormida que reclama ser despertada. Y un poco más allá una tercera. La cuarta… Es un cuento magnífico sobre la lógica del deseo. Durante las primeras páginas de Feliz final pensé que Isaac Rosa contraponía esta lógica del deseo, infinito y repetitivo, en el que todo es aparentemente distinto pero exactamente igual, como princesas roncadoras a la espera de un encuentro sexual, al compromiso ético, al acto de amor del que hablan Badiou o Žižek, al acontecimiento que suspende la lógica repetida del deseo. Pero no es así.

Al comienzo de la novela, al final de la relación -cuando han vaciado la casa en la que convivieron- Ángela, que ya sabe que Antonio no quiere mantener la relación, alega por este compromiso ético que nos ata contra la lógica del consumo -algo que Isaac Rosa ya trató en La habitación oscura (2013): siempre acabamos invocando la libertad, pero qué libertad es esa, la jodida libertad es la trampa con la que nos están quitando el suelo bajo nuestros pies, estoy hasta el coño de tanta libertad, libertad de elegir colegio, libertad de elegir médico, libertad de elegir una carrera, un trabajo, un futuro, libertad de negociar tus condiciones directamente con el empresario […] y todo ese amor que no es amor libre sino liberalizado, ¡que se vayan a la mierda con su libertad! [p.44-5]

Esa libertad que no es más que la lógica huidiza del deseo, es la que corrompería ese compromiso ético: Aquella noche, en el hostal sin calefacción, nos abrazamos para quitarnos el frío, pero éramos nosotros los que irradiábamos frío porque estábamos muertos. En esos meses me apretaba contra ti cada noche, sí, pero cuanto más lo hacía, más sentía que abrazaba un cadáver. El cadáver de tu deseo. Era tu deseo lo que estaba muerto, descomponiéndose allí mismo, entre mis brazos, apestando. [p. 80]

A pesar de este comienzo, Feliz final no hurga en la posibilidad de las dificultades y las consecuencias de un compromiso que se rompa con la repetición del deseo. Un acontecimiento al que ser fiel porque el acontecimiento nos ha definido.

Feliz final opta por la estructura contraria, por el historicismo. Los narradores, ellos, van reconstruyendo su historia de pareja como si cada una de las acciones desde que se conocieron hasta la ruptura fuesen concatenaciones determinadas. No diré mecánicas, pero sí encaminándolos hacia la ruptura inevitable. Un camino vallado que inevitablemente se transita, como ríos al mar que es el morir:

Una línea continua y con aspecto de relieve montañoso, que sube o baja según el momento. El comienzo súbito al enamorarnos, el alza eufórica de los primeros años, casi vertical, cuando crees que ya no puedes amar más y sin embargo subes y subes. La conquista de las alturas, donde acampar una temporada que coincidiría con el nacimiento y los primeros años de las niñas. Hasta que empieza el descenso, ese rodar barranco abajo desamándonos, una bajada con dientes de sierra pero sin perder nunca la tendencia, con saltos escarpados, algún momento de engañosa remontada pero siempre perdiendo altura hasta que nos estrellamos en ese doble y consecutivo acantilado que sería nuestro deterioro máximo, la desconexión emocional: el stonewalling, la infidelidad. Quedamos entonces en lo más profundo durante un tiempo, arrastrándonos, hasta que nos reconciliamos y ascendemos una suave colina, recobramos algo de la altura perdida, para finalmente derrumbarnos y tocar el suelo en el momento de la separación. Es bastante fiel, ¿verdad? Somos nosotros, nuestra vida compartida. [p. 158]

Este fragmento resume la novela y, aunque invierte la estructura narrativa, muestra el historicismo pesimista de quien lee la historia desde la derrota. Da igual que Isaac Rosa vincule la ruptura de la pareja a la evolución de nuestro saldo bancario [p. 158], no de una manera simplista, sino desde la convicción de que las dificultades económicas por diversos motivos (por ejemplo, la necesidad de dedicar más horas al trabajo para la obtención de renta o la inseguridad) empeoran las relaciones sentimentales. Da igual también que Feliz final nos recuerde que la lógica poliamorosa del capitalismo no difiere de la lógica mercantil de nuestros cuerpos a nuestras relaciones más íntimas.

No, la lógica de la muerte de la pareja es una lógica historicista que también se repite una y otra vez alternando tragedia y comedia: Somos nosotros los responsables de este fracaso. Tú y yo. No fue la crisis económica. No es el capitalismo. No somos un remake precario de otra historia que, protagonizada por una pareja acomodada, termina bien. [p. 162]

Ángela y Antonio, un fracaso de manual que reúne todo aquello que no deben hacer si quieren seguir juntos. […] Me sorprendió, y también me avergonzó e irritó, ver en aquella pizarra lo previsible que era nuestra ruptura. Lo inevitable que era. Lo vulgar que resultaba, una cura de humildad a destiempo. Nosotros, que alguna vez creímos que nuestro amor era especial. Nada. De manual. Si alguien nos hubiese observado durante años, si nosotros mismos hubiésemos tenido la lucidez para vernos, habríamos reconocido la constancia con la que íbamos recorriendo la autopista hacia el desastre. Habríamos sabido parar a tiempo. Esa cuesta abajo de tu gráfica la seguimos hasta el final. Nos dejamos caer rodando. [p.162-3]

Finalmente no hay misterio, no hay posibilidad revolucionaria -más allá de una supuesta consciencia que permitiera dar un volantazo en la autopista-: hay repetición. El Feliz final lo es sólo y exclusivamente porque termina por el principio. No se ha producido una transformación, no hay acontecimiento capaz de transformar la rueda de lo determinado. Es feliz el final porque, ilusioriamente, se afirma: en todo encontrábamos grandeza. Esa seguridad candorosa de los enamorados, esa presunción enloquecida. Mirábamos a otras parejas y las juzgábamos y condenábamos fulminantemente: no son como nosotros. No se aman como nosotros. No han conocido un amor tan grande. [p. 291-2]

En este sentido, no he podido dejar de pensar en Amor de Michael Haneke como la obra opuesta a Feliz final. Mientras que en el magnífico texto de Isaac Rosa la relación está presa desde el final que es el principio en la repetición del deseo, la película de Haneke, muestra las consecuencias del compromiso ético del amor, su realidad como acontecimiento.

Publicado por Jesús Ángel Ruiz Moreno

Yo fui, yo soy, yo seré

Tal día como hoy, de hace 100 años, la líder comunista y revolucionaria, Rosa Luxemburgo fue asesinada a manos de la reacción junto a su camarada Karl Liebnecht. Para el recuerdo quedará siempre el compromiso de esta luchadora con las masas trabajadoras explotadas, con los hombres y mujeres de la clase obrera.

Su acción y su pensamiento se condensaron en infinidad de artículos y obras teóricas: Reforma o Revolución, Huelga de masas, partido y sindicato, La acumulación de capital o La Revolución rusa son expresión de su brillantez y su capacidad de análisis y de reflexión.

Todavía hoy, en Berlín, todos los años, se celebra, un domingo a mediados de enero, el día de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Vaya desde aquí pues nuestro homenaje y nuestro recuerdo con dos pequeños recordatorios.

El primero: un fragmento de la película dirigida por Margarethe von Trotta.

En dicha película se muestra la historia de la vida de Rosa desde sus días en prisión en Polonia hasta su asesinato así como su papel como lider revolucionaria. Merece la pena ver la película entera que puede encontrarse en el siguiente enlace:

En el portal Rebeldemule se señala:

Una biografía de la compañera Rosa Luxemburg a cargo de la veterana Von Trotta, que cuenta así su flechazo intelectual: «Mi primer encuentro con Rosa fue en Alemania en 1968-1969, cuando las protestas estudiantiles en la calle. La única mujer que aparecía en los posters de los revolucionarios, junto a Marx, Lenin y Ho Chi Minh era ella, y yo quedé fascinada por esa imagen fotográfica, así que empecé a leer sus cosas y pronto vi que además de activista política tenía una vida íntima muy intensa e interesante». Tan en serio se lo tomó que concluir la película le llevó dos mil cartas de la correspondencia privada de Rosa y tres años de producción en la Checoslovaquia socialista y la RDA.

El segundo, el último artículo que escribió Rosa, justo el día antes de ser asesinada: El orden reina en Berlín.

«El orden reina en Varsovia», anunció el ministro Sebastiani a la Cámara de París en 1831 cuando, después de haber lanzado su terrible asalto sobre el barrio de Praga, la soldadesca de Paskievitch había entrado en la capital polaca para dar comienzo a su trabajo de verdugos contra los insurgentes.

«¡El orden reina en Berlín!», proclama triunfante la prensa burguesa, proclaman Ebert y Noske, proclaman los oficiales de las «tropas victoriosas»  a las que la chusma pequeñoburguesa de Berlín acoge en las calles agitando sus pañuelos y lanzando sus ¡hurras! La gloria y el honor de las armas alemanas se han salvado ante la historia mundial. Los lamentables vencidos de Flandes y de las Ardenas han restablecido su renombre con una brillante victoria sobre…los 300 «espartaquistas» del Vorwärts. Las gestas del primer y glorioso avance de las tropas alemanas sobre Bélgica, las gestas del general von Emmich, el vencedor de Lieja, palidecen ante las hazañas de Reinhardt y Cía., en las calles de Berlín. Parlamentarios que habían acudido a negociar la rendición del Vorwärts asesinados, destrozados a golpes de culata por la soldadesca gubernamental hasta el punto de que sus cadáveres eran completamente irreconocibles, prisioneros colgados de la pared y asesinados de tal forma que tenían el cráneo roto y la masa cerebral esparcida: ¿quién piensa ya a la vista de estas gloriosas hazañas en las vergonzosas derrotas ante franceses, ingleses y americanos? «Espartaco» se llama el enemigo y Berlín el lugar donde nuestros oficiales entienden que han de vencer. Noske, el «obrero», se llama el general que sabe organizar victorias allí donde Ludendorff ha fracasado.

¿Cómo no pensar aquí en la borrachera de victoria de la jauría que impuso el «orden» en París, en la bacanal de la burguesía sobre los cadáveres de los luchadores de la Comuna? ¡Esa misma burguesía que acaba de capitular vergonzosamente ante los prusianos y de abandonar la capital del país al enemigo exterior para poner pies en polvorosa como el último de los cobardes! Pero frente a los proletarios de París, hambrientos y mal armados, contra sus mujeres e hijos indefensos, ¡cómo volvía a florecer el coraje viril de los hijitos de la burguesía, de la «juventud dorada», de los oficiales! ¡Cómo se desató la bravura de esos hijos de Marte humillados poco antes ante el enemigo exterior ahora que se trataba de ser bestialmente crueles con indefensos, con prisioneros, con caídos!

«¡El orden reina en Varsovia!», «¡El orden reina en París!», «¡El orden reina en Berlín!», esto es lo que proclaman los guardianes del «orden» cada medio siglo de un centro a otro de la lucha histórico-mundial. Y esos eufóricos «vencedores» no se percatan de que un «orden» que periódicamente ha de ser mantenido con esas carnicerías sangrientas marcha ineluctablemente hacia su fin. ¿Qué ha sido esta última «Semana de Espartaco» en Berlín, qué ha traído consigo, qué enseñanzas nos aporta?. Aún en medio de la lucha, en medio del clamor de victoria de la contrarrevolución han de hacer los proletarios revolucionarios el balance de lo acontecido, han de medir los acontecimientos y sus resultados según la gran medida de la historia. La revolución no tiene tiempo que perder, la revolución sigue avanzando hacia sus grandes metas aún por encima de las tumbas abiertas, por encima de las «victorias» y de las «derrotas». La primera tarea de los combatientes por el socialismo internacional es seguir con lucidez sus líneas de fuerza, sus caminos.

¿Podía esperarse una victoria definitiva del proletariado revolucionario en el presente enfrentamiento, podía esperarse la caída de los Ebert-Scheidemann y la instauración de la dictadura socialista? Desde luego que no si se toman en consideración la totalidad de los elementos que deciden sobre la cuestión. La herida abierta de la causa revolucionaria en el momento actual, la inmadurez política de la masa de los soldados, que todavía se dejan manipular por sus oficiales con fines antipopulares y contrarrevolucionarios, es ya una prueba de que en el presente choque no era posible esperar una victoria duradera de la revolución. Por otra parte, esta inmadurez del elemento militar no es sino un síntoma de la inmadurez general de la revolución alemana.

El campo, que es de donde procede un gran porcentaje de la masa de soldados, sigue sin estar apenas tocado por la revolución. Berlín sigue estando hasta ahora prácticamente asilado del resto del país. Es cierto que en provincias los centros revolucionarios -Renania, la costa norte, Braunschweig, Sajonia, Württemberg- están con cuerpo y alma al lado de los proletarios de Berlín. Pero lo que sobre todo falta es coordinación en la marcha hacia adelante, la acción común directa que le daría una eficacia incomparablemente superior a la ofensiva y a la rapidez de movilización de la clase obrera berlinesa. Por otra parte, las luchas económicas, la verdadera fuerza volcánica que impulsa hacia adelante la lucha de clases revolucionaria, están todavía -lo que no deja de tener profundas relaciones con las insuficiencias políticas de la revolución apuntadas- en su estadio inicial.

De todo esto se desprende que en este momento era imposible pensar en una victoria duradera y definitiva. ¿Ha sido por ello un «error» la lucha de la última semana?. Sí, si se hubiera tratado meramente de una «ofensiva » intencionada, de lo que se llama un «putsch». Sin embargo, ¿cuál fue el punto de partida de la última semana de lucha? Al igual que en todos los casos anteriores, al igual que el 6 de diciembre y el 24 de diciembre: ¡una brutal provocación del gobierno! Igual que el baño de sangre a que fueron sometidos manifestantes indefensos de la Chausseestrasse e igual que la carnicería de los marineros, en esta ocasión el asalto a la jefatura de policía de Berlín fue la causa de todos los acontecimientos posteriores. La revolución no opera como le viene en gana, no marcha en campo abierto, según un plan inteligentemente concebido por los «estrategas». Sus enemigos también tienen la iniciativa, sí, y la emplean por regla general más que la misma revolución.

Ante el hecho de la descarada provocación por parte de los Ebert-Scheidemann, la clase obrera revolucionaria se vió obligada a recurrir a las armas. Para la revolución era una cuestión de honor dar inmediatamente la más enérgica respuesta al ataque, so pena de que la contrarrevolución se creciese con su nuevo paso adelante y de que las filas revolucionarias del proletariado y el crédito moral de la revolución alemana en la Internacional sufriesen grandes pérdidas.

Por lo demás, la inmediata resistencia que opusieron las masas berlinesas fue tan espontánea y llena de una energía tan evidente que la victoria moral estuvo desde el primer momento de parte de la «calle».

Pero hay una ley vital interna de la revolución que dice que nunca hay que pararse, sumirse en la inacción, en la pasividad después de haber dado un primer paso adelante. La mejor defensa es el ataque. Esta regla elemental de toda lucha rige sobre todos los pasos de la revolución. Era evidente -y haberlo comprendido así testimonia el sano instinto, la fuerza interior siempre dispuesta del proletariado berlinés- que no podía darse por satisfecho con reponer a Eichhorn en su puesto. Espontáneamente se lanzó a la ocupación de otros centros de poder de la contrarrevolución: la prensa burguesa, las agencias oficiosas de prensa, el Vorwärts. Todas estas medidas surgieron entre las masas a partir del convencimiento de que la contrarrevolución, por su parte, no se iba a conformar con la derrota sufrida, sino que iba a buscar una prueba de fuerza general.

Aquí también nos encontramos ante una de las grandes leyes históricas de la revolución frente a la que se estrellan todas las habilidades y sabidurías de los pequeños «revolucionarios» al estilo de los del USP, que en cada lucha sólo se afanan en buscar una cosa, pretextos para la retirada. Una vez que el problema fundamental de una revolución ha sido planteado con total claridad -y ese problema es en esta revolución el derrocamiento del gobierno Ebert-Scheidemann, en tanto que primer obstáculo para la victoria del socialismo- entonces ese problema no deja de aparecer una y otra vez en toda su actualidad y con la fatalidad de una ley natural; todo episodio aislado de la lucha hace aparecer el problema con todas sus dimensiones por poco preparada que esté la revolución para darle solución, por poco madura que sea todavía la situación. «¡Abajo Ebert-Scheidemann!», es la consigna que aparece inevitablemente a cada crisis revolucionaria en tanto que única fórmula que agota todos los conflictos parciales y que, por su lógica interna, se quiera o no, empuja todo episodio de lucha a su mas extremas consecuencias.

De esta contradicción entre el carácter extremo de las tareas a realizar y la inmadurez de las condiciones previas para su solución en la fase inicial del desarrollo revolucionario resulta que cada lucha se salda formalmente con una derrota. ¡Pero la revolución es la única forma de «guerra» -también es ésta una ley muy peculiar de ella- en la que la victoria final sólo puede ser preparada a través de una serie de «derrotas»!

¿Qué nos enseña toda la historia de las revoluciones modernas y del socialismo? La primera llamarada de la lucha de clases en Europa, el levantamiento de los tejedores de seda de Lyon en 1831, acabó con una severa derrota. El movimiento cartista en Inglaterra también acabó con una derrota. La insurrección del proletariado de París, en los días de junio de 1848, finalizó con una derrota asoladora. La Comuna de París se cerró con una terrible derrota. Todo el camino que conduce al socialismo -si se consideran las luchas revolucionarias- está sembrado de grandes derrotas.

Y, sin embargo, ¡ese mismo camino conduce, paso a paso, ineluctablemente, a la victoria final! ¡Dónde estaríamos nosotros hoy sin esas «derrotas», de las que hemos sacado conocimiento, fuerza, idealismo! Hoy, que hemos llegado extraordinariamente cerca de la batalla final de la lucha de clases del proletariado, nos apoyamos directamente en esas derrotas y no podemos renunciar ni a una sola de ellas, todas forman parte de nuestra fuerza y nuestra claridad en cuanto a las metas a alcanzar.

Las luchas revolucionarias son justo lo opuesto a las luchas parlamentarias. En Alemania hemos tenido, a lo largo de cuatro decenios, sonoras «victorias» parlamentarias, íbamos precisamente de victoria en victoria. Y el resultado de todo ello fue, cuando llegó el día de la gran prueba histórica, cuando llegó el 4 de agosto de 1914, una aniquiladora derrota política y moral, un naufragio inaudito, una bancarrota sin precedentes. Las revoluciones, por el contrario, no nos han aportado hasta ahora sino graves derrotas, pero esas derrotas inevitables han ido acumulando una tras otra la necesaria garantía de que alcanzaremos la victoria final en el futuro.

¡Pero con una condición! Es necesario indagar en qué condiciones se han producido en cada caso las derrotas. La derrota, ¿ha sobrevenido porque la energía combativa de las masas se ha estrellado contra las barreras de unas condiciones históricas inmaduras o se ha debido a la tibieza, a la indecisión, a la debilidad interna que ha acabado paralizando la acción revolucionaria?

Ejemplos clásicos de ambas posibilidades son, respectivamente, la revolución de febrero en Francia y la revolución de marzo alemana. La heroica acción del proletariado de París en 1848 ha sido fuente viva de energía de clase para todo el proletariado internacional. por el contrario las miserias de la revolución de marzo en Alemania han entorpecido la marcha de todo el moderno desarrollo alemán igual que una bola de hierro atada a los pies. Han ejercido su influencia a lo largo de toda la particular historia de la Socialdemocracia oficial alemana llegando incluso a repercutir en los más recientes acontecimientos de la revolución alemana, incluso en la dramática crisis que acabamos de vivir.

¿Qué podemos decir de la derrota sufrida en esta llamada Semana de Espartaco a la luz de las cuestiones históricas aludidas más arriba? ¿Ha sido una derrota causada por el ímpetu de la energía revolucionaria chocando contra la inmadurez de la situación o se ha debido a las debilidades e indecisiones de nuestra acción?

¡Las dos cosas a la vez! El carácter doble de esta crisis, la contradicción entre la intervención ofensiva, llena de fuerza, decidida, de las masa berlinesas y la indecisión, las vacilaciones, la timidez de la dirección ha sido uno de los datos peculiares del más reciente episodio.

La dirección ha fracasado. Pero la dirección puede y debe ser creada de nuevo por las masas y a partir de las masas. Las masas son lo decisivo, ellas son la roca sobre la que se basa la victoria final de la revolución. Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta «derrota» una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco de esta «derrota» florecerá la victoria futura.

«¡El orden reina en Berlín!», ¡esbirros estúpidos! Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución, mañana ya «se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto» y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas:

¡Fui, soy y seré!

Ordesa: La aristocracia y la pobreza

Estaba convencido de que no iba a escribir sobre Ordesa de Manuel Vilas. Es una novela que huele a naftalina y no precisamente por el tema o la técnica narrativa, sino por la construcción de la sociedad que la sostiene. Ordesa, sin embargo, está en un lugar destacado entre las mejores novelas del año. Alberto Olmos, no sólo Forbes o Babelia, la ha destacado, junto a la magnífica Final feliz de Isaac Rosa, como la mejor novela del año. Destaca principalmente el argumento de su elección: “Lo que leemos en Rosa y Vilas es tan intravenoso que sería emocionante hasta con faltas de ortografía y mal encolado. No son libros que sucedan muy a menudo, amigos”.

Alberto Olmos señala como hito la ficcionalización del conflicto personal, de la herida que supura o cualquier otra metáfora sobre abscesos. Ficción pero en la que hozamos en el sufrimiento individual auténtico. Ordesa narra la vida del personaje Manuel Vilas después de la muerte de sus padres, la reconstrucción de su relación con ellos, su divorcio y la relación con sus hijos. Final feliz observa una pareja desde su ruptura. Ambas son ejercicios de producción simbólica del pasado pero técnicamente distintas. Como a Final feliz quiero dedicarle una entrada aparte, me dedicaré ahora a Ordesa.

Ordesa es autoficción; si bien es Manuel Vilas el único personaje de la narración: Su depresión, su alcoholismo, su divorcio (sus infidelidades), sus padres y su hijos -vagamente cubiertos por nombres de compositores-, los objetos de la trama. Tengo la sensación de que la autoficción, como escribió Terry Eagleton de la muerte del sujeto en el posmodernismo, es la mejor forma conservarlo incólume. Aunque esto no es más que una intuición sin elaborar.

Así que, en lugar de regodearme en elementos anecdóticos “universales” como la insistencia del padre de aparcar el coche a la sombra o los singulares dolores de cada familia infeliz, prefiero ver dónde traba la dialéctica de lo familiar y lo colectivo: la pobreza. La pobreza de Vilas es una noción lo suficientemente vaga para que quepa todo aquello que no pertenezca al campo de la ostentación y la realeza -de hecho, toda la primera parte de la novela enfrenta la pobreza histórica, sociológica y familiar de los Vilas a una cena a la que asiste el novelista ante nuestro hijo Felipe VI.

La novela opone aristocracia figurativa a la pobreza moral de la clase media, de la clase media baja española, a la que pertenece. O pertenecemos todos aquellos que no gocemos el apellido Borbón.

La pobreza es principalmente una sensación familiar y vaguísima. Manuel Vilas se considera a sí mismo como pobre mientras narra su desempeño como profesor de secundaria en la Comunidad de Aragón -cuyo salario ronda los 2 000 euros mensuales, pagas extraordinarias aparte:

Nunca me acostumbraré a ser pobre. Estoy llamando pobreza al desamparo. He confundido pobreza y desamparo: tienen el mismo rostro. Pero la pobreza es un estado moral, un sentido de las cosas, una forma de honestidad innecesaria. Una renuncia a participar en el saqueo del mundo, eso es para mí la pobreza. Tal vez no por bondad o por ética o por cualquier elevado ideal, sino por incompetencia a la hora de saquear.

Ni mi padre ni yo saqueamos el mundo. Fuimos, en ese sentido, frailes de una orden mendicante desconocida. (p. 90)

No había manera de hacer dinero. Y eso creo que es hereditario. Yo también soy pobre. No tengo donde caerme muerto, lo bueno es que ahora nadie tiene donde caerse muerto. Y eso puede ser una liberación. Ojalá los jóvenes busquen la vida errante, el caos, la inestabilidad laboral y la libertad. Y la pobreza apañada, la pobreza desactivada moralmente, es decir, la pobreza en sociedad. Es una buena solución: la pobreza como fundamento colectivo; el no-tener mancomunado.

El problema de la pobreza es que acaba transformándose en miseria, y la miseria es un estado moral. (p. 144)

Como se ve en el último fragmento la pobreza tiene dos caras: la pobreza esclavizante (la sujeción al trabajo como veremos), y la pobreza liberadora. La recurrencia a la pobreza como intrínseca a cierta forma libertad, es decir, como la no participación en el sistema productivo o de trabajo no es tampoco una novedad está inscrita desde su comienzo en la constitución de la ideología pequeña burguesa ya bien sea como pobreza electa o como cultura del emprendimiento, que no es otra cosa que la cara del envés. Desde Hambre de Hamsun, (la maravillosa) Factótum o Cartero de Bukowski, el trabajo en la fábrica Ford en El viaje al final de la noche… O el abandono de la docencia de Manuel Vilas:

Mucho tiempo estuve narcotizado por una nómina. Mucho tiempo: más de dos décadas. Recuerdo que me desperté a las siete y media de la mañana de un 10 de septiembre del año 2014. Tenía una cita a las ocho y media con los jefes de mi trabajo. Iba a solicitar mi baja, me marchaba. Llevaba veintitrés años dado clases en institutos de enseñanza secundaria, ya no podía más.

No sabía cuántos años de mi vida podían quedarme, pero los quería vivir sin esa esclavitud. Pensaba que no me quedaban muchos años, y los pocos que me quedaban quería dedicarlos a la contemplación de mis muertos, a lo que fuese, incluida la mendicidad. (p. 110)

Aquí queda un poco más clara la arista libertaria de la pobreza: la pobreza, la no sujeción a la percepción de rentas del trabajo, es libertad. Es el punto donde el trabajador (manual o intelectual) contacta con la aristocracia. En este sentido, se equiparan el libre, el rentista (la monarquía) y el flanêur. Pasear, mirar las nubes, leer, estar sentado, estar con uno mismo en un gran silencio, esa fue la ganancia. (p. 110) La pobreza como estado moral es, en este punto, la necesidad de un salario.

Porque la pobreza como estado moral, es decir, la que te sujeta al trabajo, la que te narcotiza. La pobreza te constriñe a la clase social genérica; La pobreza es la esencia del universalismo de Ordesa: Ningún prodigio aristocrático, ningún prodigio vip, solo prodigios que emergen de la clase media-baja española de los años setenta, que son muy hermosos y son el espejo de mi alma. (p. 176)

Queda clara la oposición: los prodigios que se oponen son los de la ociosidad aristocrática a los de la plebe; por eso, es tan importante en la estructura de la narración que Manuel Vilas compartieran una cena y un saludo de seis segundos y noventa y dos centésimas de segundo (p. 42). Por eso, el relato comienza con Manuel Vilas contándole a sus padres, particularmente a su padre que él, miembro de la clase media-baja española, ha cenado en la misma sala que el rey y la reina. Clase media-baja española de la que ellos, Manuel Vilas personaje, Manuel Vilas narrador y Manuel Vilas autor, se liberan quedando en el vacío a la espera de emparentarse con algún descendiente Borbón.

Publicado por Jesús Angel Ruiz Moreno

 

 

Vaya tela con La Tagliatella: Explota y despide

A continuación os dejamos un artículo de la Asamblea Interprofesional de Granada

Antes los despidos, cada vez menos resignación

Frente a un nuevo despido en la hostelería granadina, ahora en el restaurante La Tagliatella situado en la confluencia de Camino de Ronda con Recogidas, de nuevo nos encontramos con trabajadores que no se resignan. En este caso se trata de una trabajadora, Eva, que tras más de un año en la empresa, trabajando como camarera, se le ha comunicado que ya no se quiere seguir contando con ella.

Despido en la Tagliatella

Eva había trabajado en Madrid en otro establecimiento asociado a la misma empresa y allí las condiciones laborales eran tales que en sus contratos se reflejaba de manera más o menos correcta lo que sucedía en el centro de trabajo.

Sin embargo al venir a Granada se encontró con unas condiciones laborales muy diferentes: un contrato por turnos y no por horas, con carácter además de eventual. Así se encubría la jornada laboral real que desempeñaban: mientras se trabajaba en turnos de mediodía o de noche, laborando durante 24 o 25 horas semanales, sólo se cotizaba y se estaba dado de alta en la seguridad social por 9 horas con el consiguiente perjuicio a los derechos laborales presentes y futuros. Salarios por debajo de lo que marca el convenio, horas no cotizadas y no cobradas con el consiguiente fraude a la seguridad social, eran la norma y cuando había que ir un día como extra, por una jornada de 6 horas se cobraba un sueldo de 25 euros y en negro, sin dar de alta.

Todo esto en un establecimiento situado en un lugar privilegiado de la ciudad en el que se emplean, nada más que como camareros y camareras a 13 personas y que en temporada alta y en los fines de semana llega a emplear a todos los camareros de forma simultánea para atender a una selecta clientela.

Los problemas para Eva se agravaron cuando ante el cobro de la primera nómina se percató de que le habían pagado menos de lo que le correspondía. Había quien quería hacerse rico a costa de lo que no le pagaban a los trabajadores. Ante sus preguntas a los encargados y responsables, estos sólo pudieron darle excusas y justificaciones banales como que era problema de la asesoría. Y frente a esa situación, sabiendo que para reivindicar los derechos la mejor manera es estar organizado, se puso en contacto con el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) del que en estos momentos es delegada de la sección sindical que hay en el restaurante.

Despido en la Pizzería La Tragliatella

Tras ser asesorada, comprobó que su contrato estaba, otro más en la hostelería granadina, en fraude de ley pues constaba como trabajadora eventual cuando tendría que ser un contrato indefinido. Ante esta situación solicitó por escrito a la empresa que su contrato se adaptara a lo que marcaba la ley y que en lugar de ser “por turnos” fuera por “horas” y que no iba a trabajar más horas de las que le marcara su contrato.

Ante esta situación desde el restaurante decidieron darle vacaciones y decirle que tras estas ya no se reincorporaría. Pensaban, además de explotadores son unos ingenuos, que esta trabajadora se iba a resignar y que se iría sin rechistar. No esperaban que, organizada como estaba, plantara cara en defensa de sus derechos laborales (que son también los de sus compañeros). Y que para esa defensa no iba a estar sola sino que contaría con el apoyo del sindicato en el que participa, el SAT, así como de otros colectivos como la Asamblea Inteprofesional.


En estos momentos se están desarollando diferentes acciones de protesta a las puertas del restaurante, exigiendo la vuelta de la compañera al puesto de trabajo con un contrato como el que la ley de reconoce: igual que en Jardines Alberto, igual que en la cervecería Agamenón, igual que en el restaurante Alameda, igual que en Domino´s Pizza, juntos y organizados conseguiremos que este conflicto se resuelva a favor de esta trabajadora.

La lucha es el único camino