Vaya tela con La Tagliatella: Explota y despide

A continuación os dejamos un artículo de la Asamblea Interprofesional de Granada

Antes los despidos, cada vez menos resignación

Frente a un nuevo despido en la hostelería granadina, ahora en el restaurante La Tagliatella situado en la confluencia de Camino de Ronda con Recogidas, de nuevo nos encontramos con trabajadores que no se resignan. En este caso se trata de una trabajadora, Eva, que tras más de un año en la empresa, trabajando como camarera, se le ha comunicado que ya no se quiere seguir contando con ella.

Despido en la Tagliatella

Eva había trabajado en Madrid en otro establecimiento asociado a la misma empresa y allí las condiciones laborales eran tales que en sus contratos se reflejaba de manera más o menos correcta lo que sucedía en el centro de trabajo.

Sin embargo al venir a Granada se encontró con unas condiciones laborales muy diferentes: un contrato por turnos y no por horas, con carácter además de eventual. Así se encubría la jornada laboral real que desempeñaban: mientras se trabajaba en turnos de mediodía o de noche, laborando durante 24 o 25 horas semanales, sólo se cotizaba y se estaba dado de alta en la seguridad social por 9 horas con el consiguiente perjuicio a los derechos laborales presentes y futuros. Salarios por debajo de lo que marca el convenio, horas no cotizadas y no cobradas con el consiguiente fraude a la seguridad social, eran la norma y cuando había que ir un día como extra, por una jornada de 6 horas se cobraba un sueldo de 25 euros y en negro, sin dar de alta.

Todo esto en un establecimiento situado en un lugar privilegiado de la ciudad en el que se emplean, nada más que como camareros y camareras a 13 personas y que en temporada alta y en los fines de semana llega a emplear a todos los camareros de forma simultánea para atender a una selecta clientela.

Los problemas para Eva se agravaron cuando ante el cobro de la primera nómina se percató de que le habían pagado menos de lo que le correspondía. Había quien quería hacerse rico a costa de lo que no le pagaban a los trabajadores. Ante sus preguntas a los encargados y responsables, estos sólo pudieron darle excusas y justificaciones banales como que era problema de la asesoría. Y frente a esa situación, sabiendo que para reivindicar los derechos la mejor manera es estar organizado, se puso en contacto con el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) del que en estos momentos es delegada de la sección sindical que hay en el restaurante.

Despido en la Pizzería La Tragliatella

Tras ser asesorada, comprobó que su contrato estaba, otro más en la hostelería granadina, en fraude de ley pues constaba como trabajadora eventual cuando tendría que ser un contrato indefinido. Ante esta situación solicitó por escrito a la empresa que su contrato se adaptara a lo que marcaba la ley y que en lugar de ser “por turnos” fuera por “horas” y que no iba a trabajar más horas de las que le marcara su contrato.

Ante esta situación desde el restaurante decidieron darle vacaciones y decirle que tras estas ya no se reincorporaría. Pensaban, además de explotadores son unos ingenuos, que esta trabajadora se iba a resignar y que se iría sin rechistar. No esperaban que, organizada como estaba, plantara cara en defensa de sus derechos laborales (que son también los de sus compañeros). Y que para esa defensa no iba a estar sola sino que contaría con el apoyo del sindicato en el que participa, el SAT, así como de otros colectivos como la Asamblea Inteprofesional.


En estos momentos se están desarollando diferentes acciones de protesta a las puertas del restaurante, exigiendo la vuelta de la compañera al puesto de trabajo con un contrato como el que la ley de reconoce: igual que en Jardines Alberto, igual que en la cervecería Agamenón, igual que en el restaurante Alameda, igual que en Domino´s Pizza, juntos y organizados conseguiremos que este conflicto se resuelva a favor de esta trabajadora.

La lucha es el único camino

 

Victor Jara, Ayer y Hoy

A 45 años del asesinato del gran Víctor Jara a manos de los militares golpistas chilenos, recuperamos uno de los programas de Radioactividad que tuvo como protagonistas al cantautor chileno. El programa formó parte de una serie que se englobaba bajo el nombre de Música a 26 revoluciones.

Programa: A 26 Revoluciones. Victor Jara

Víctor Jara fue detenido el 12 de septiembre en la Universidad Técnica del Estado, llevado al Estadio de Chile, donde tantas veces había cantado, para ser interrogado y torturado por su compromiso con el proceso revolucionario que encabezaba Salvador Allende. Finalmente su cuerpo se halló atravesado por más de 40 balas, con las manos destrozadas y los dedos y la lengua cortados para que no pudiera tocar y cantar más. Se habían ensañado con él llevados por el odio

“Tú eres ese maldito cantante, ¿no?”, le dijo un suboficial al tiempo que lo golpeaba en la cabeza, lo derribaba y le pateaba el vientre y las costillas”

No le perdonaban a él, como sucedió con tantos otros, su compromiso revolucionario, su participación al lado del pueblo en su lucha por su emancipación. Se abría así un periodo de represión y violencia contra los movimientos populares y revolucionarios que habían buscado la transformación social de la sociedad a través de los procesos electorales. Una advertencia de lo que se podía esperar de la burguesía, cuando veía peligrar su dominio de clase.


Su familia organizó su entierro definitivo el 5 de diciembre de 2009, con un acto de homenaje en la sede de la Fundación Víctor Jara y sus restos fueron finalmente depositados en el Cementerio General de Santiago.

Si Víctor Jara murió por ser un actor importante en el proceso social, hoy sigue siendo un referente por su legado, musical pero también moral. Respecto a sus torturadores y asesinos, el pasado 3 de julio se conoció la sentencia, en primera instancia, por la que 8 militares participantes en su tortura, desaparición y muerte, eran condenados a 18 años de prisión (hecho que contrasta con la todavía total impunidad con la que en nuestro país los torturadores y asesinos del franquismo se siguen conduciendo).

Su legado sigue vivo

 

Reflexiones sobre la necesidad de la unidad en la lucha

trabajadores

Necesitamos constituir escuelas de obreros que en el pasado fueron un espacio central pues el movimiento obrero desde sus orígenes siempre tuvo una fijación muy especial en la formación de los trabajadores. Nos acordamos aquí del poema de Bertol Brecht, Loa al estudio:

¡Estudia lo elemental! Para aquellos
cuya hora ha llegado
no es nunca demasiado tarde.
¡Estudia el “abc” ! No basta, pero
estúdialo ¡No te canses!
¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡No temas preguntar, compañero!
¡No te dejes convencer!
¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti,
no lo sabes.
Repasa la cuenta,
tú tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa
y pregunta: “Y esto, por qué?
Estás llamado a ser un dirigente.

Los entornos militantes tienen que ayudar enseñar cómo analizar la realidad que vivimos, debatir públicamente, posicionarnos, estudiar, entender los procesos políticos; se tiene que generar un proceso pedagógico en dos direcciones: aprender habilidades sociales y organizativas que no se aprenden en ninguna escuela y en segundo lugar tiene que ver con la formación sindical ese proceso pedagógico.

Dos necesidades: recuperar la existencia de espacios de debate político superando la dificultad de la premura y urgencia de los trabajos militantes del día a día, de mantener una estructura organizativa con pocos recursos, o la inestabilidad en la afiliación/participación. Un ejemplo como la actividad de las Meriendas del Zaidín que se realizan en el Local de la Ribera puede servir para hacer entender a lo que nos referimos (en esta actividad se realizarán charlas y presentaciones sobre temas diversos que van desde lo más estrictamente político a temas sobre ciencia, tecnología, alimentación etc.).

Pero necesitamos también espacios de sociabilidad que puedan dar respuesta a las dificultades que surgen dado el alto grado de represión laboral, por lo que se hace complicado para los trabajadores organizarse físicamente desde el propio centro de trabajo. Hay que construir sedes en los barrios obreros porque el barrio es un espacio natural de encuentro de la clase trabajadora, donde menos disgregada está y donde más libre se siente.

Estos espacios de sociabilidad tienen que ser lugares donde podamos encontrarnos con otros compañeros y podamos compartir el ocio, la amistad, la diversión y el apoyo familiar. Porque con la inestabilidad y el empeoramiento en las condiciones de trabajo, se hace difícil establecer relaciones de amistad duradera, de confianza o de apoyo en los centros de trabajo. Hay que abrir espacios para construir esa sociabilidad realizando actividades de ocio, cultura, deporte, talleres etc.

En definitiva dotarnos de una estructura seria con capacidad para asesorar, movilizar y actuar jurídicamente, tejiendo la solidaridad entre secciones sindicales, asambleas y colectivos de trabajadores de modo que unas se apoyen a otras; clandestinizar los métodos cuando sea necesario; usar el barrio obrero, el local sindical y social, la asociación de vecinos, el poder popular como puntos de encuentro para la lucha y la resistencia.

Huelga del 70

Despidos en telefónica, la Huelga en Sintel

La lucha de los trabajadores de Coca Cola

La lucha de los mineros

La lucha de los trabajadores despedidos de Jardines Alberto

La lucha de una trabajadora despedida de la cervecería Agamenón

Ruta contra la precariedad en la hostelería

Huelga de los trabajadores en la India

Meriendas del Zaidín. Unificando luchas

Asamblea Interprofesional de Granada

Reflexiones de literatura y cine

AMOUR FOU, MARTA SANZ: LOS RESTOS OSCUROS DE LA SEDUCCIÓN

Hace un par o tres de años me regalaron por mi cumpleaños una camiseta historiada. Una serie de viñetas en dos columnas mostraban una transformación. Charlot se convertía en un drugo (el personaje de La naranja mecánica): Charlot llega a casa; deja el bombín y el bastón en el perchero; se sienta frente al tocador; se desmaquilla; se maquillar de nuevo; se encasqueta el sombrero; agarra el bate de beisbol; y sale a la luz de noche. La desasosegante historia de la camiseta: la posibilidad de que el adorable Charlot esconda la violencia desatada es la trama de Amour fou.

No quisiera comenzar a escribir sobre Amour fou sin esta pequeña declaración admirada por la escritura de Marta Sanz: toda la escritura de Marta Sanz (al menos desde que llegué a ella con Black, black, black, novela alrededor de las mismas obsesiones que ésta), es viscosamente corpórea: su materialismo impregna los dedos, rozan la piel, pesan en el estómago, huele al regreso a casa después de trabajar. En sentido recto, yo sabía hasta dónde podía llegar con mis dientes sobre el terciopelo del pene de Raymond. Todos los penes son de terciopelo; no se trata, pues, de que solo el de Raymond lo fuera. (p. 18)

Amour fou narra un cuarteto amoroso con la voz de la mitad de ellos (Lala y Raymond). En principio, se confunde con una sórdida comedia romántica, Adictos al amor. Ese momento en Every breath you take se confunde con una canción de amor. Lala abandona a Raymond por Adrián, aquel obsesionado con ella se muda enfrente de ellos para espiarlos. Adrián en otro momento de la relación pasa una noche con Elisa que, obsesionada con él, llega a convivir y compartir obsesión con Raymond. Esta convivencia suma un quinto personaje: Esther, la hija de Elisa.

La novela arranca con los dos narradores, Lala y Raymond, sentado en una salita de estar tras la detención, ignoramos el motivo, de Adrián. En esta primera escena Raymon entrega el diario de sus obsesiones a Lala. Lala después irá alternando fragmentos del diario con su propia narración. Es central que señalemos que la narración de Raymond es lineal y supuestamente simultánea a los hechos (aunque en gran medida se dedique a la reconstrucción de la relación con Lala y el abandono), mientras que Lala escribe desde la detención de Adrián. Las voces de Adrián y Elisa son modeladas por Lala y Raymond.

En Black, black, black (2010) Marta Sanz recurre a la lectura del diario de uno de los personajes por otro para la construcción de la historia. También en ambas la trama recurre al deseo como impedimento para ciertas percepciones de la realidad. Sin embargo, Black, black, black incluye el personaje de Paula, quien al escuchar el relato seducido de Antonio Zarco lo despedaza: Paula inocularía en mí la suspicacia – «Te quiere dominar»- y, sobre todo, aprovecharía para aleccionarme como inspectora de Hacienda y mujer de principios -«Los ricos nunca son buenos»-. [sic] (Un buen detective no se casa jamás, p. 27).

¿Qué pasaría si el relato prescindiera del personaje que inocula la suspicacia?

La primera parte de la novela, hasta la aparición de Elisa y Esther, monta el triángulo amoroso en el que la aparición de Adrián separa a Lala de una relación enfermiza con Raymond: Tengo la seguridad de que Adrián nunca me va a engañar. Le hablo de Raymond y Adrián lo entiende todo.  Esa misma noche, sin que Raymond lo sepa, quizá mientras piensa que estoy en mi casa sufriendo pesadillas, mientras me castiga sin llamarme porque me merezco cada una de mis desapariciones y de mis tiritonas, mientras es posible que él coquetee con una niñata o con un hombre o ande buscando su disfraz de Shirley Bassey, Adrián y yo por primera vez dormimos juntos. Y todo se hace, por primera vez, muchísimo menos complicado. (p. 51)

Los personajes masculinos crecen en la contraposición del ególatra y afectadamente complejo Raymond a la tranquilidad y entrega de Adrián. Se da tanto en la relación amorosa con Lala como en la construcción de su figura laboral y pública: Así pues, la cualidad para creer, para conservar y para hacer nuevos amigos es lo que mejor define a Adrián. También la compasión. Sin embargo, es obvio que en algunos momentos solo soy yo la que le importa y la que le ayuda. (p. 107)

Una vez dado el aparataje de la relación a tres, aparece Elisa. Elisa es mostrada (Adrián y Elisa siempre son mostrados) como una amante despechada que padece la misma fijación malsana que Raymond por la relación de Lala y Adrián. El engaño tras una momentánea separación de la pareja, dura una noche. Y hasta en la ruptura Adrián se adecúa a los cánones de la compasión y la empatía.

Raymond narra a Elisa:

Por eso, Elisa insiste en que durmieron con la placidez de los lactantes saciados y que al día siguiente, reencontrados en la noche, volvieron a irse juntos al pisito de alquiler de Elisa y fue entonces cuando ella le mostró su cicatriz y con ella, era como si le mostrara su vida entera en una ofrenda. Y Adrián dijo:

-No sabes cuánto te comprendo.

Y cogió la puerta y se fue, porque tenía un compromiso que no era la cicatriz de Elisa. (p. 48)

Este párrafo termina: Tuvo ganas de quitarle a Adrián esa cara de buena persona para ver qué escondía por dentro. (p. 48)

En Black, black, black el discurso seducido del detective Antonio Zarco, guiado por su deseo sexual, es desmontado por Paula, su exmujer aparentemente prisionera de su antiguo amor por Zarco, que es homosexual. En Amour fou, la narración lucha por el sostenimiento de la seducción, quiere mantener la trampa, restaurar las grietas, no quiere ver su reverso, no quiere ver que el bastón se transforme en un bate.

Lala narra a Adrián:

La película se acaba y Adrián se levanta del suelo. Se dirige a la puerta de la habitación de la niña, la abre y ve la luz del recibidor. El resto de la casa se ha quedado a oscuras. Apoyada en un pilar del piso, Elisa contempla el movimiento de Adrián frotándose los riñones y la pequeña figura de su hija que sale, en camiseta, corriendo hacia las piernas de su madre, arrebolada y sudando, de una habitación con las luces apagadas. (p. 131-2)

Lala niega la posibilidad misma de que Adrián mienta (y haya podido abusar de Esther, la hija de Elisa): No tiene la misma credibilidad un hombre que trabaja y lucha cada día que una mujer metida en una bola de pelusa, hipnotizada por una cicatriz, una mujer que alimenta hipopótamos en el zoológico y que pica el ajo muy finamente sola para que a ti te escueza el paladar. (p. 177)

Amour fou termina, tras la lectura del diario de Raymond, cuando Lala lanza un busto de Lenin (quizá de dimensiones parecidas al que le regalé a mi compañera de piso para que me lo estrelle el día que lo estime conveniente) y sale por fin a la calle. No ya Charlot o drugo. Sola. Sin capacidad de ser creída en su creencia en el relato de Adrián (del que tampoco ha conseguido convencer al lector). La creencia en su creencia en que quien la salvó una vez de la cárcel y la amó, Adrián, con quien todo fue siempre más fácil, fuera capaz, al otro lado del espejo del tocador, de abusar sexualmente de una niña. Presos todos, los tres, de su loco amor: Raymond obsesionado con la relación de Lala y Adrián; Elisa, con su búsqueda de la venganza de Adrián; Lala, enamorada de Adrián. Sólo de Adrián ignoramos si padece algún Amour fou.

Para leer más, visista el blog: cientocincuentamillones

Salud y Capitalismo

Salud y capitalismo

Federico Engels, el extraordinario (y a veces infravalorado) compañero de Carlos Marx, en su obra La situación de la clase obrera en Inglaterra decía:

EngelsSi un individuo produce a otro un daño físico tal, que el golpe le causa la muerte, llamamos a eso homicidio; si el autor supiera, de antemano, que el daño va a ser mortal, llamaremos a su acción asesinato premeditado. Pero si la sociedad reduce a centenares de proletarios a un estado tal, que, necesariamente, caen víctimas de una muerte prematura y antinatural, de una muerte tan violenta como la muerte por medio de la espada o de una maza; si impide a millares de individuos las condiciones necesarias para la vida, si los coloca en un estado en que no pueden vivir, si los constriñe, con el fuerte brazo de la ley, a permanecer en tal estado hasta la muerte, muerte que debe ser la consecuencia de ese estado; si esa sociedad sabe, y lo sabe muy bien, que esos millares de individuos deben caer víctimas de tales condiciones, y, sin embargo, deja que perdure tal estado de cosas, ello constituye, justamente, un asesinato premeditado, como la acción del individuo, solamente que un asesinato más oculto, más pérfido, un asesinato contra el cual nadie puede defenderse, que no lo parece, porque no se ve al autor, porque es la obra de todos y de ninguno, porque la muerte de la víctima parece natural y porque no es tanto un pecado de acción como un pecado de omisión. Pero ello no deja de ser un asesinato premeditado.

desahucios y suicidiosY traemos esta cita porque al tiempo que se conocían los nuevos datos del desempleo, se publicaban noticias relativas a las consecuencias psicológicas de la precariedad laboral y las situaciones tan distintas a las que tienen que enfrentarse el conjunto de los trabajadores frente a los miembros de otras clases sociales. De la misma forma que hoy amanece el noticiario con un mal llamado suicidio, cuando debería llamarse asesinato; provocado por la falta de derecho a la vivienda, con culpables y responsables concretos. No son suicidios, son asesinatos

Vamos por partes:

En un momento en el que las cifras de contratos temporales son abrumadoras  y en el que la clase trabajadora está caracterizada cada vez más por una situación de precariedad vital, son cada vez más los estudios que hablan de los efectos sobre la salud mental que esta situación provoca.

La incertidumbre y la falta de identidad laboral, provocan en los trabajadores sin empleo estable o precario, mayores efectos psicológicos que los que padecen, incluso, los trabajadores desempleados. Los efectos son del tipo de ansiedad, depresión, de pesimismo ante el futuro y de falta de confianza” con lo que luego se genera a nivel de estado físico amén del consiguiente carrusel de tranquilizantes, ansiolíticos… y demás sustancias cuyo consumo está alcanzando niveles nunca antes vistos.

La otra cuestión es el estudio que muestra una realidad que no aparece en las estadísticas sanitarias: la de que la situación económica (y la clase social a la que se pertenece que añadimos nosotros) condiciona la experiencia del cáncer. Aquellos trabajadores que tienen que afrontar la enfermedad desde una situación de absoluta precariedad, con bajos salarios y grandes incertidumbres, tienen una situación más adversa para poder salir bien parados de la enfermedad: por la pérdida de ingresos que generan las bajas asociadas a la enfermedad, por los gastos adicionales de desplazamientos al hospital, medicinas no cubiertas por la seguridad social, alimentación etc. De manera que el dilema para la clase obrera cuando enferma es de qué partida del presupuesto familiar retira los fondos para afrontar la enfermedad: ¿no pagar las facturas? ¿no pagar la hipoteca o el alquiler? ¿comer peor?

capitalismoysalud

Así que la conclusión es clara: los recortes que el capitalismo, que exige e impone para poder seguir funcionando, tienen consecuencias terribles sobre la salud de la clase trabajadora considerada en conjunto. Y mientras sigamos bajo este régimen de explotación esto irá cada vez a más. No lo olvidemos

Mientras el derecho a la vivienda (entre otros) estén en manos y al servicio de los intereses del mercado a través de sus formas: créditos hipotecarios bancarios o alquileres sobre los que se enriquede una clase, la clase trabajadora seguiremos pagando las consecuencias. En numerosas ocasiones con nuestra vida.

El capitalismo mata. Por ello hoy más que nunca es necesario que nos organicemos para defender nuestros derechos.

Artículo publicado en la página web de la Asamblea Interprofesional de Granada

 

Reflexiones feministas

COMPAÑERAS TRABAJADORAS, OS LLAMAMOS PARA COMBATIR CON NOSOTRAS LA VIOLENCIA DEL SISTEMA

 El feminismo es un impertinente –como lo llama la Real Academia Española a todo aquello que molesta de palabra o de obra –. Es muy fácil hacer la prueba. Basta con mencionarlo. Se dice feminismo y cual palabra mágica, inmediatamente, nuestros interlocutores tuercen el gesto, muestran desagrado, se ponen a la defensiva o, directamente, comienza la refriega. ¿Por qué? Porque el feminismo cuestiona el orden establecido (…). En estos términos se expresa la escritora Nuria Varela en su libro sobre Feminismo para principiantes.

Esta autora define el feminismo como un discurso político basado en la justicia. El feminismo se articula como filosofía política y, al mismo tiempo, como movimiento social.

 Desde el Colectivo de la Ribera entendemos que es muy necesario reflexionar sobre la desigualdad de nuestras compañeras trabajadoras desde una perspectiva feminista y de clase.

Es fácil encontrar en los medios de comunicación discursos burgueses que utilizan el feminismo para ocultar el conflicto capital – trabajo. La pregunta que debemos hacernos es ¿cómo se articulan esos discursos? Basta con construir una supuesta identidad común, “la identidad de las mujeres”, al margen de la cuestión de clase, es decir, basta con insistir en la falsa idea de que todas las mujeres son iguales por el hecho de ser mujeres.

Al igual que el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, “no ve rojos y azules, solo ve españoles, no ve trabajadores y empresarios, solo ve españoles”, podríamos decir que la idea supuestamente feminista que se nos trasmite desde una perspectiva burguesa a través de los medios de comunicación “no distingue entre banqueras y desahuciadas, solo ve mujeres”.

Según este discurso burgués (que no feminista), Ana Patricia Botín, hija de Emilio Botín, y una trabajadora, que va a ser desahuciada por no poder hacer frente al pago de su hipoteca, serían iguales porque ambas compartirían una identidad común: ser mujeres. Solo bajo esta absurda lógica puede admitirse que la reina hiciera huelga el día 8 de marzo.

No podemos negar que, dentro de la sociedad capitalista y patriarcal, existen discriminaciones que solo afectan a las mujeres, por ejemplo, tanto una mujer obrera como una mujer burguesa pueden sentir miedo al volver de noche a sus casas solas, pues la hipersexualización y cosificación del cuerpo de las mujeres, nos sitúa en una posición de mayor vulnerabilidad.

Sin embargo, una mujer empresaria y una mujer trabajadora nunca serán iguales por el hecho de que sufran algunas discriminaciones comunes. Los intereses de las trabajadoras y de las patronas, en una sociedad de clases, siempre serán antagónicos y contrapuestos. Dicho de otro modo, las mujeres nunca serán iguales por el hecho de ser mujeres ya que se encuentran divididas en función de la clase social a la que pertenecen. Es fundamental tener presente que son las empresarias las que explotan a las trabajadoras.

De la misma manera que Marx y Engels tomaron la Liga de los Justos, transformándola en la Liga de los Comunistas, combatiendo la tesis de que “todos los hombres son hermanos”, desde una perspectiva de izquierdas, tenemos la responsabilidad histórica de tomar el discurso feminista e interpelar a nuestras compañeras trabajadoras: “¿de verdad os creéis iguales que las empresarias que os explotan, que os obligan a hacer horas extras sin pagároslas, que os emplean bajo modalidades de contratación temporal fraudulenta?” “¿Sois hermanas de quienes obtienen un beneficio empresarial a vuestra costa?”

Al mismo tiempo, se hace más necesario que nunca darle forma política a las experiencias que nuestras compañeras trabajadoras ya habrán vivido en su propia historia personal: la doble opresión, de clase y de género. La explotación de las mujeres dentro del sistema capitalista va más allá del robo de la plusvalía que generan como trabajadoras por parte de sus patrones, de hecho, la opresión de las mujeres se extiende también al control sobre sus cuerpos.

Por todo ello, las reivindicaciones feministas necesariamente tienen que ser anticapitalistas y, por lo tanto, para luchar contra el capitalismo, debemos organizarnos colectivamente, porque nuestra experiencia personal es también política.

Es por eso que hacemos un llamamiento expreso a nuestras compañeras trabajadoras para que se acerquen al Local de la Ribera, situado en C/ Santa Rosalía 18, en el Zaidín en busca de información de cualquier tipo: derechos laborales, problemas de vivienda, etc.

Os esperamos en el taller de feminismos, donde tratamos de buscar respuestas para luchar juntas contra el sistema capitalista y patriarcal que nos oprime.

Colectivo de la Ribera